Manejando mis relaciones



Parte 1

Es cierto que casi a diario se nos plantean problemas en nuestras relaciones con aquellas personas que nos rodean. Una discusión, un desacuerdo en la forma de hacer las cosas, una mirada indiscreta, un ceño fruncido, un saludo no respondido y cuántas cosas que a diario nos desaniman o nos exigen mucha paciencia para seguir adelante.


Cuando analizamos nuestras reacciones, nuestros dolores, nuestros comportamientos nos encontramos con nosotros mismos. Nos damos cuenta de que no estamos bien, y no sabemos por qué. Si bien hoy existen personas que pueden ayudarnos a descubrir nuestros problemas más profundos, ¿quién nos ayuda después a solucionar esos problemas una vez descubiertos? Nos quedamos encerrados otra vez.


En una serie de artículos estaremos explorando el tema de las relaciones, ya sea con uno mismo, con la familia, con quienes nos rodean, y con Dios.


La relación conmigo mismo


La relación con uno mismo es un factor determinante para nuestro bienestar y para la relación que tendremos con el resto de las personas. La actitud más normal que todos tenemos hacia nosotros mismos es amarnos. Siendo que el amor por nosotros mismos es la medida con la cual debemos amar a nuestro prójimo, es necesario comprender primero qué es el amor por uno mismo.


El amor por uno mismo es una estima hacia la vida, una aceptación equilibrada de lo que uno es. Dios nos dice: "ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación..." (Romanos 12:3)


Si nos amamos, aceptamos nuestras cualidades positivas. Pero tampoco nos sentimos superiores por nuestras cualidades creyéndonos más de lo que somos (orgullo). Así como aceptamos nuestras cualidades, debemos también aceptar nuestras debilidades. No nos desesperamos por ellas, sino que tratamos de superarlas con la ayuda de Dios.


Tal vez una de las cosas más difíciles de lograr es un equilibrio entre aceptarse tal cual uno es, y a su vez, continuar creciendo. El Salmo 139:14-1 nos alienta: "Es maravilloso lo que has hecho... No te fue oculto el desarrollo de mi cuerpo mientras yo era formado en lo secreto, mientras era formado en lo más profundo de la tierra. Tus ojos vieron mi cuerpo en formación; todo eso estaba escrito en tu libro". Con estas palabras confiemos en que Dios te ha creado de una forma maravillosa, con oportunidades para ir mejorando cada día aquellos aspectos que sean necesarios cambiar.


Dios es quien mejor conoce tus debilidades, te alienta a superarlas y a crecer como persona; de esta manera puedes aceptarte tal cual eres y tomar fuerzas para seguir adelante, cambiando y perfeccionándote.



Fuente: Manejando las Relaciones (CPTLN)

Regístrate aquí

y recibe Artículos de tu interés cada semana en tu buzón de correo electrónico.



19 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo