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El camino al perdón


Quizás la mejor manera de calificar al perdón sea diciendo que es un regalo. Pero es un regalo poco común. En la cultura estadounidense, hablar de regalos suele entenderse más como un intercambio de regalos. Ya sea el tipo de intercambio que ocurre en fiestas importantes como la Navidad o de forma casual, como pagarle el café a un amigo, estamos culturalmente acostumbrados a que damos “esto por aquello”.



Por lo tanto, nos resulta extraño pensar en un regalo verdaderamente gratuito. Tendemos a usar el cliché de “nada es gratis” para expresar nuestra desconfianza ante los regalos que parecen serlo. Hemos aprendido a pensar que, o bien hay “condiciones”, es decir, debemos hacer algo a cambio del regalo, o bien se espera una cierta reciprocidad.


Para decirlo de otra forma, estamos acostumbrados a los regalos con “condiciones”. Los préstamos hipotecarios son útiles para ilustrar esto. El filósofo católico John Caputo dice: “El perdón, tal como solemos practicarlo, requiere una expresión de pesar, la intención de enmendar el daño, la promesa de no repetir la ofensa y la disposición a hacer penitencia. Si alguien cumple estas cuatro condiciones, se ha ganado el perdón. Y nosotros se lo debemos, así como el banco nos debe el título de propiedad una vez pagada la hipoteca.”


El título de propiedad nunca se da como un simple regalo. Para obtenerlo, primero debemos saldar la deuda. Pero imagina que un banco te condona el préstamo y te libera de la deuda sin haber cumplido las condiciones establecidas. En otras palabras, imagina que recibes una casa gratis. En nuestros sueños más locos podríamos imaginarnos tales cosas, pero en realidad, nos parece absurdo. Si los bancos perdonaran sus préstamos, no durarían mucho.


El perdón, en el sentido que aquí consideramos, es un regalo totalmente puro. Es una locura, dado libremente, sin reservas y en abundancia, ¡por el puro amor de Dios por nosotros! No hay un “esto por aquello”, no hay condiciones, no hay cuentas que llevar ni deudas que pagar, porque el perdón de Dios no es lucrativo. Antes bien, el perdón de Dios es una posibilidad imposible que cuenta con una cantidad infinita de perdón disponible para todos los que confiamos en Jesús. Su perdón es real y verdadero para todos nosotros, aquí y ahora.



¿Por qué perdonar?


 ¿por qué debemos perdonar a los demás? Por dos razones: Primero, porque si bien Dios nos creó para vivir en comunidad, el pecado la destruye a través del dolor, la traición, la negligencia. Cuando lastimamos o somos lastimados, ya sea intencionalmente o no, el pecado nos divide. Pero el perdón tiene la capacidad de restaurar las relaciones, no olvidando, sino ofreciendo otra oportunidad. Todos necesitamos perdonar y ser perdonados. No hay otra manera en que la comunidad de Dios pueda crecer y convertirse en el cuerpo de Cristo.


En segundo lugar, debemos perdonar a los demás porque, en su Palabra, Dios nos llama a hacerlo.


En el Padrenuestro, la gran oración que Jesús nos enseñó (ver Mateo 6:9-13), oramos para que Dios perdone nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a quienes pecan contra nosotros. Es decir, Dios nos hace responsables de si perdonamos o no a los demás (aprenderemos sobre esto más adelante).

Quienes realmente han recibido el don del perdón de Dios y lo han aceptado como lo que es, pueden dar el mismo perdón a los demás. Quienes reciben el perdón de Dios día tras día por los mismos pecados cometidos una y otra vez, saben que ese perdón no significa simplemente que los libera de su culpa. Eso no sería un perdón verdadero. Más bien, sería burlar la Ley de Dios, tratándola como si no importara. No, el perdón de Dios, otorgado tan generosamente y tan a menudo como se pide, es un verdadero regalo que empodera a quien lo recibe para darlo a los demás. Y Dios espera que lo hagamos, tal como oramos en el Padrenuestro.*



Próximo artículo de la serie: El acto de perdonar a los demás



Autor: Chad Lakies, MDiv, PhD | Publicado originalmente por Cristo Para Todas Las Naciones © 2025 - El texto bíblico ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados.


Chad Lakies


El Rev. Dr. Chad Lakies es vicepresidente de Ministry Engagement de Lutheran Hour Ministries. Es autor de How the Light Shines Through: Resilient Witness in Dark Times (CPH, 2024), una guía para ayudar a la iglesia a dar un testimonio atrayente en medio de los desafíos de la cultura contemporánea.





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