El efecto sanador de los abrazos



Un abrazo es una forma de lenguaje universal en que los seres humanos expresamos lo que sentimos hacia otros individuos; es un medio para comunicar nuestros sentimientos. A la mayoría de las personas nos gusta dar y recibir abrazos de aquellos a los que le tenemos afecto o nos producen sentimientos positivos, empatía y compasión. Este contacto físico que se genera nos permite experimentar una serie de sensaciones y emociones agradables que nos hace sentir contenidos, nos conecta con los otros, al mismo tiempo que brindamos ternura, alegría, consuelo, amor y perdón.


En el libro de Lucas 15, encontramos un pasaje bíblico donde un padre fue al encuentro de su hijo que regresaba a casa después de haber malgastado sus bienes. Y cuando su padre lo vio, sintió compasión de él y salió a su encuentro, recibiéndolo con abrazos y besos. De esta manera, le comunicaba su perdón y aceptación haciéndole sentir que era bienvenido.


Así como en este abrazo dado del padre a su hijo, cuando abrazamos a alguien le enviamos un mensaje; el cual comunica algo especial y diferente dependiendo del momento y el contexto en que lo damos. Hay circunstancias en que un abrazo transmite apoyo y solidaridad, otras veces, consuelo para confortar a alguien que se siente triste o expresa nuestra gratitud y afecto hacia nuestros padres, hijos, pareja o amigos con quienes compartimos una relación de cariño.


Cuando era pequeña y me tropezaba jugando o me golpeaba al caer, recibir un abrazo era como un bálsamo que me aliviaba, cuando estaba triste me reconfortaba, si me sentía sola me hacía sentir acompañada. Ahora, siendo adulta, puedo experimentar todos estos beneficios e igualmente me hacen sentir querida, aceptada y bienvenida. Es maravilloso todos los mensajes que podemos dar a través de un cálido abrazo, incluyendo aquéllas cosas que no logramos expresar a través de nuestras palabras.


Además, de ser una vía para comunicar lo que sentimos, diversas investigaciones han mostrado los efectos positivos de los abrazos en la salud física y mental. Por ejemplo, Un estudio realizado por la Universidad de Toho en Tokio, (2020), encontró que, en niños lactantes, un abrazo con un mínimo de 20 segundos les producía un efecto calmante. De igual manera, se ha observado que en la etapa pre-verbal en que el bebé no puede expresar con un lenguaje hablado lo que siente o necesita; los abrazos lo hacen sentir acunado, amado, seguro y protegido.



Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte midieron el efecto de los abrazos en la secreción de las hormonas como el cortisol y la oxitocina en 38 parejas que mantenían un vínculo de confianza y cariño. Ellos encontraron que, cuando las parejas se abrazaban se incrementaba la hormona de la oxitocina en el cerebro, produciendo un estado de bienestar físico y emocional, mientras que el cortisol disminuía. Al bajar el cortisol que es la hormona responsable del aumento del estrés, la presión arterial y el ritmo cardiaco, se controlaban estas condiciones físicas, lo que ayudaba a disminuir los riesgos cardiovasculares.


El psicólogo Sheldon Cohen (2014), llevó a cabo un experimento con 404 adultos sanos a los que se les expuso al virus de resfriado común. Él demostró que quienes tenían mayor apoyo social y recibían abrazos con más frecuencia tenían un mejor sistema inmunológico y eran más resistentes a las infecciones.


Así también, las investigaciones realizadas por el Instituto de Investigación del Tacto de la Universidad de Miami revelaron que el contacto que se da con un abrazo reduce el dolor físico, baja los niveles de glucosa en niños diabéticos y aumenta las defensas en pacientes oncológicos y con VIH.


A través de todas estas experiencias y estudios podemos notar que los beneficios y efectos positivos de los abrazos son múltiples y muy esperanzadores. Los abrazos reconfortan y contribuyen a sanar dolencias físicas, emocionales y espirituales, siempre que entre las personas que se abrazan exista un estrecho vínculo afectivo. No obstante, los abrazos no pueden ser forzados, ya que, a algunas personas les cuesta abrazar y ser abrazados. Tal vez, no han sido tratados con este lenguaje del amor o han tenido una mala experiencia lo que les hace sentir incomodidad.


¿Cómo te sientes al dar o recibir un abrazo?, ¿Cuántos abrazos has dado hoy? ¿Cuántos abrazos has querido dar, pero no has podido o has tenido que reprimir?


Tal vez, añoras abrazar a las personas que amas, pero la distancia o las restricciones de salud no te lo permiten. En su defecto, podrías contarles lo mucho que te gustaría abrazarles. Puedes escribirles un mensaje expresándoles tu cariño y lo importante que son para ti.


Empieza hoy, abrazando a esa persona que está a tu lado y con quien sí puedes mantener contacto físico y toma en cuenta que se necesitan un mínimo de seis abrazos al día para que se produzcan los efectos sanadores que proporcionan los abrazos.


Mgtr. Itza Romero, Psicóloga Clínica



Referencias Bibliográficas

  1. Beneficios del Abrazo para la Salud. Recuperado de https://es.scribd.com/document/310323321/Beneficios-Del-Abrazo-Para-La-Salud

  2. Martínez, Laura, (2010). Los abrazos y el buen trato -Compilación. Recuperado de https://es.scribd.com/document/291954170/Los-Abrazos-y-El-Buen-Trato-Compilacion

  3. Bible Gateway. Recuperado de https://www.biblegateway.com/passage/?search=Lucas+15&version=DHH

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