El conflicto como un signo de salud



Aunque pueda parecer extraño, los conflictos y las discusiones sobre cosas cotidianas pueden ser signo de una relación sana. Cuando los miembros de una familia realmente se preocupan los unos por los otros y les importa lo que piensan los demás y lo que están haciendo, seguramente van a tener algún conflicto. Por ejemplo, a veces uno quiere aconsejar al otro sobre cómo debería manejar un problema en el trabajo, pero quizás su consejo no sea bienvenido.

O puede opinar sobre lo que su pareja o hijo está haciendo o no haciendo, y esa opinión puede no ser bienvenida. Estar involucrados unos con otros y preocuparse unos por otros a veces puede significar estar en desacuerdo.


Cuando uno se arriesga a dar su opinión y compartir sus ideas, sueños o planes, también se arriesga a que el otro no esté de acuerdo, se lo diga y ofrezca otras ideas o planes que crea sean mejores.

En el momento, los desacuerdos y las discusiones no se sienten bien. Uno desearía no tener que escuchar a nadie que se oponga a sus ideas o desafíe sus decisiones. Pero ¿no es reconfortante saber que a alguien le importas lo suficiente como para escucharte y arriesgar a compartir su punto de vista diferente? Aun cuando no nos gusten los conflictos, ellos pueden ser una señal de que a la otra persona o miembros de tu familia les importas.

A veces es difícil creer que los conflictos puedan tener un lado positivo, especialmente cuando vemos los conflictos destructivos que lastiman y dejan heridas muy dolorosas. No en vano muchas temen las confrontaciones.

Conversaciones de paz

“Realmente me gustaría cambiar la forma en que lidiamos con los desacuerdos en mi familia, pero no creo que nadie esté de acuerdo. Me siento impotente para hacer cambios porque no creo que mi familia quiera cambiar la forma en que hacemos las cosas ahora, incluso aquéllas que no funcionan bien.”

Tal vez alguna vez hayas pensado algo así, pero ¡una sola persona también puede producir un cambio!


Cuando los líderes mundiales se reúnen para hablar de la paz entre sus países en guerra, decimos que están haciendo negociaciones de paz, porque están tratando de hacer de la paz una realidad en sus países.

Tú también puedes asumir un rol de liderazgo y ayudar a tu familia a aprender a resolver sus desacuerdos de una manera más pacífica. ¡Una persona puede marcar la diferencia! Quizás si tú cambias la forma en que tratas un conflicto, tu familia comience también a cambiar. Cuando una persona hace un cambio, por lo general las personas que le rodean responden con sus propios cambios.

Palabras sabias ante los conflictos

“La respuesta amable calma la ira, la respuesta grosera aumenta el enojo.” Proverbios 15:1.

Extraído del folleto Cómo resolver los conflictos, autor: Ruth N. Koch / © 2020 CPTLN

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