Cáncer, la historia de Irene

El cáncer ha estado entrando y saliendo de mi vida durante 18 años. Primero recibía el diagnóstico, a eso le seguía el tratamiento, y luego tenía un descanso hasta que el cáncer regresaba y empezaba todo de nuevo. Entre diagnóstico y diagnóstico tuve otros bultos, e insistí en que me los quitaran todos.
No siempre es fácil ser tu mejor defensor. Los médicos me criticaban, diciéndome: “No puedes vivir obsesionada con el cáncer”. Insinuaban que, como enfermera, debía ser más profesional. Pero no hay nada profesional en tener cáncer. Eso es algo personal.
Cuando tienen cáncer algunas personas se vuelven a Dios, mientras que otras se alejan. En mi caso, cuando las cosas se ponían peor era cuando más sentía que Dios me pedía que confiara y me apoyara en Él. Era como si Dios me dijera: “Entrégame tu confianza. Tengo un plan”.
Es curioso. Por un lado, Dios me enseñó a luchar por la atención y el tratamiento que necesitaba de la comunidad médica. Por otro lado, me estaba enseñando a someterme a Él.
Hace un par de temporadas de Cuaresma decidí que entregaría mi voluntad a Dios, no solo durante la Cuaresma sino para siempre. Le dije a Jesús: “Entregarme a Ti probablemente no va a funcionar para ninguno de los dos, porque me gusta controlar. Pero este es un regalo de una vez por todas y para siempre”.
Es difícil explicar lo maravilloso que puede ser la entrega si no lo has experimentado. Ya no me preocupan los resultados ni las decisiones. Rezo por lo que me gustaría que sucediera, pero siempre digo: “Hágase tu voluntad y no la mía”.
Es una autodisciplina diaria, porque tengo la tendencia a tener todo bajo control. Si puedes evitar querer tener el control, si le abres las manos a Jesús, habrá una gran liberación de tensión que creará un espacio en tu vida para apreciar las cosas que te rodean, en lugar de quedarte atrapado en los detalles. A mí me llevó años, pero descubrí que así es como funciona la entrega: un momento a la vez.

“Nunca te dejaré”
No se puede negar que, cuando nos enteramos por primera vez de que tenemos cáncer, no podemos evitar preguntarnos si terminará en la muerte. Dios no nos dejará para que nos ocupemos de la muerte o de cualquier otra cosa por nuestra cuenta. No importa lo que suceda, somos amados y Dios nunca nos dejará.
Dios ha prometido: “Nunca te dejaré ni te abandonaré” (Hebreos 13:5b DHH). Y lo sabemos porque Dios ha hecho su promesa viva y visible en Jesucristo. Jesús es Dios mismo que vino a este mundo como un ser humano; y Él ha recorrido el camino del sufrimiento y la muerte antes que nosotros. Él sabe cómo es cada paso; y cuando llegue nuestro turno de morir, Él caminará con nosotros y nos sostendrá. Y Jesús también ha prometido resucitarnos de entre los muertos, a cada uno de nosotros que confiamos en Él: “Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda a ninguno de los que me ha dado, sino que los resucite en el día último. Porque la voluntad de mi Padre es que todos los que miran al Hijo de Dios y creen en él, tengan vida eterna; y yo los resucitaré en el día último” (Juan 6:39-40 DHH).
Es humano tenerle miedo a la muerte. Jesús también conoce ese miedo. No hay nada que puedas experimentar que Jesús no haya experimentado primero. Si confías en Él, Él te sostendrá a salvo a través de todo, pase lo que pase.
¿Qué pasa si elijo el tratamiento o el médico equivocado?
Puede haber momentos en tu tratamiento contra el cáncer en los que tengas que tomar una decisión. “¿Debo continuar con la radiación o parar después de la quimioterapia?” “¿Debo seguir el consejo de este médico o buscar una segunda opinión?” “¿Debo tratar de reducir primero el cáncer o hacerme primero la cirugía?” Muchas de estas conversaciones en el consultorio médico implican porcentajes y predicciones, pero no garantías. La decisión queda en tus manos. La pregunta es: ¿cómo se toma una decisión sin miedo de arrepentirse?
Lea esta oración en voz alta:
Padre Celestial, tú eres mi Roca. Guíame para que recurra a Ti primero cada vez que tenga que procesar información y tomar decisiones médicas. Dame sabiduría y confianza en Ti. Sé que usas la medicina para hacer obras poderosas, y también sé que solo puedo encontrar paz en Ti durante las tormentas del cáncer. En el nombre de Jesús. Amén.*
Autor: Karen Tripp | Publicado originalmente por Cristo Para Todas Las Naciones © 2025 - Todos los derechos reservados.

Karen Tripp
Karen Tripp, MS LMFT, es la autora de God is Bigger Than Your Cancer y presidenta de Cancer Companions: un ministerio dedicado a capacitar, equipar y apoyar a las iglesias para que desarrollen ministerios cristianos contra el cáncer para acercar a las familias de pacientes con cáncer a Cristo. Si usted o un ser querido está luchando contra el cáncer, obtenga más información en www.cancer-companions.org
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