Una palabra acerca de la Fe

La fe puede ser un problema en la sanación si la fe se centra en el enfermo. En mi ministerio he dado seguimiento a personas que fueron maltratadas y mal informadas por curadores entusiastas.
Les dijeron que Jesús nunca estuvo enfermo porque Él tenía una fe perfecta y estaba sin pecado. Por lo que la enfermedad es prueba de que una persona tiene una fe inapropiada o un pecado inconfeso. Cuando la cura no se da, estas pobres víctimas de falsedades espirituales, son dejadas con sus enfermedades adicional a la agonía de un espíritu magullado. Para quien les ha dado un consuelo equivocado, la falta de sanación no es culpa suya sino de los pacientes pecadores.
La fe es también un problema si se centra en la condición física que queremos cambiar en lugar de Aquel que tiene el poder de efectuar un cambio en nuestra vida. Hay una lección que aprender en el ciego Bartimeo cuando él dice, “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!.” (Lucas 18:38. El no dice, “Estoy ciego, y estoy ejerciendo una gran fe personal al pedirte que estos ojos ciegos vean”. Una lección similar puede ser aprendida también del leproso que dice, “Señor, si Tú quieres puedo ser sanado”. El no dice, “Estoy convencido de que mis llagas leprosas desaparecerán, así que vamos y pruébame que tengo razón”.
Una palabra acerca de la Fe
La “fe” en la sanación es una fe directa hacia el Señor quien es compasivo y poderoso. Si el dolor minimiza es el Señor no mi fe, quien lo ha hecho. Si el dolor persiste, no es un juicio sobre mi fe.
Debo simplemente continuar confiando en mi Señor en quien creo. El no me ha abandonado. Un amigo mío tiene cáncer. Varias personas le han “profetizado” que sería sanado. Le han dicho que acepte hoy que será sanado y que agradezca a Dios desde ya, aunque sus síntomas del cáncer aún permanecen e incrementan.
Mi amigo siente que le fallaría a la comunidad que está orando por él. “¿Qué está mal?” Él pregunta. “¿No creo lo suficiente?” Admití ante él que nadie sabe el final de esta historia. La sanidad puede venir así como no. Podemos seguir pidiendo, sin olvidar la esperanza de la vida eterna en el cielo. Entretanto, le digo a mi amigo, hay docenas de personas agradecidas por el testimonio que un hombre de fe da estando en medio de una gran prueba y dolor.
Una lágrima se forma en su ojo, me agradece. ¿Hubo un milagro aquí? De seguro que lo hubo. A pesar del asunto de la sanación, hay un milagro impresionante en un mortal convencido en la vida eterna y en la vida perfecta porque él ha sido perdonado y restaurado como hijo del Padre celestial. Se da el milagro en la vida de alguien a través de la forma en que este hombre balancea su problema con su confianza en el amor de Dios.
La respuesta al porqué alguien es sanado y que otros no reside en la mente del Todopoderoso Dios. Pero ese mismo Dios Todopoderoso está haciendo posible el mayor de los milagros, el de la vida eterna y el bienestar del alma y cuerpo. Ese es el milagro que nunca falla.*
Autor: Rodney A. Kvamme | Extraìdo del folleto Cuando oramos por un Milagro | © 1980 por The International LLL. Edición revisada © 1998. por The International LLL.
RECIBE EL ARTÍCULO SEMANAL EN TU BUZÓN DE e-MAIL



Comentarios