Un león al día

«Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. Pero ustedes, manténganse firmes y háganle frente. Sepan que en todo el mundo sus hermanos están enfrentando los mismos sufrimientos, pero el Dios de toda gracia, que en Cristo nos llamó a su gloria eterna, los perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá después de un breve sufrimiento. A él sea dado el poder por los siglos de los siglos. Amén.»
1 Pedro 5:8-11
Muchas personas, para expresar lo dura que es su vida y la lucha que supone sobrevivir en este mundo, dicen: «Tengo que matar un león al día». El apóstol Pedro también habló de un león, pero refiriéndose a otra batalla: «Manteneos alerta y velad, porque vuestro enemigo, el diablo, anda como un león rugiente, buscando a quien devorar» (1 Pedro 5:8).
Este león puede atacar sutilmente, desviándonos de la voluntad de Dios, proponiéndonos una perspectiva que se aleja de la vida verdadera, engañando nuestro corazón con promesas que, aunque parezcan bonitas, conducen a la muerte y al alejamiento de Dios. Afortunadamente, para enfrentarnos a este enemigo, tenemos a Jesucristo a nuestro lado, el vencedor sobre el diablo y la muerte. ¡Vigila, mantente alerta! Y cuenta, cada día, con la protección del León de Judá, el Rey Jesús.
Mensajes de Esperanza producidos por Hora Luterana y traducidos al español por Cristo Para Todas Las Naciones





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