Qué bien se siente estar aquí
- Cristo para Todas Las Naciones
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«Seis días después Jesús se llevó aparte a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan. Los llevó a un monte alto, y allí se transfiguró delante de ellos. Su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, y hablaban con él. Pedro dijo entonces a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es para nosotros estar aquí! Si quieres, podemos hacer tres cobertizos: uno para ti, otro para Moisés, y otro para Elías.»
Mateo 17: 1-13 (RVC)
Hay lugares tan agradables que nos dan ganas de quedarnos mucho tiempo. «Qué bien se siente estar aquí», solemos decir cuando estamos en lugares así. Pedro dijo eso cuando vio a Jesús revelar su gloria en la cima de un monte. Aquel día, el rostro de Jesús «se volvió resplandeciente como el sol» (Mt 17,2). La sensación de plenitud era tan grande que Pedro deseaba quedarse allí. Sin embargo, Jesús dijo que había que bajar de aquel monte. Quedaba mucho por hacer. Poco más de una semana después, Jesús subiría a otro monte, el del Calvario, para ser crucificado. Murió en favor de toda la humanidad. De este modo, Jesús nos da la esperanza de morar en el monte de la felicidad eterna.
Mensajes de Esperanza producidos por Hora Luterana y traducidos al español por Cristo Para Todas Las Naciones

