Maravilla sobre maravilla



Toda visión será para ustedes como las palabras de un libro sellado, que si se le diera a quien sabe leer y se le pidiera leerlo, aquél diría «No puedo leerlo, porque está sellado.» Y si se le diera el libro al que no sabe leer, y se le pidiera leerlo, aquél diría «No sé leer.» El Señor dice: «A decir verdad, este pueblo se acerca a mí con la boca, y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; el temor que de mí tiene no es más que un mandamiento humano, que le ha sido enseñado. Por eso, volveré a despertar la admiración de este pueblo con un prodigio impresionante y maravilloso. Quedará deshecha la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.» Isaías 29: 11-14


Si eres como yo, pasas demasiado tiempo prediciendo cómo reaccionará la gente a lo que dices. Por ejemplo, sufres un accidente automovilístico y, mientras llamas a tu familia, planificas cómo se lo vas a decir para que no se asusten demasiado. Si estás cocinando brócoli y sabes que a tu hijo no le gusta, anticipas su reacción y planificas cómo vas a lidiar con ella, quizá, prometiéndole helado si se come tres bocados.


Así que, cuando yo estaba leyendo este pasaje, comencé a anticipar la reacción de Dios. Él dice: "este pueblo se acerca a mí con la boca, y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí". "Ay no", me pongo a pensar. "Eso no suena bien. Se va a enojar. Los va a castigar".


Pero luego sigo leyendo, ¿y qué veo? "Por eso, volveré a despertar la admiración de este pueblo con un prodigio impresionante y maravilloso". ¿¡Qué!? ¿El pueblo de Dios lo está ignorando, y su respuesta es hacer cosas maravillosas? ¿Por qué? No lo merecemos. ¡No merecíamos todas las cosas buenas que Él ya hizo!


Pero así es Dios contigo y conmigo. Él nos recibe así infieles y desobedientes como somos y hace cosas maravillosas que no esperábamos, milagros que ni siquiera los más sabios de nosotros pueden entender. ¿Qué ha hecho él? Envió a Jesús.


Él envía a su propio Hijo para que se convierta en un ser humano, nacido de una jovencita común, nacido en una familia de clase trabajadora en un país conquistado en una época peligrosa. Nos envía a Jesús, quien es Dios mismo que camina entre nosotros como un Hombre, trabajando, sirviendo, sufriendo, muriendo. ¿Quién podría haber predicho que Dios mismo moriría por sus criaturas? ¿Quién podría haber predicho que Jesús resucitaría de entre los muertos, visto por cientos de testigos presenciales, para no morir nunca más, que Él se convertiría en la fuente eterna de nuestro gozo, vida y perdón?


Eso es amor. Ese es el tipo de Dios que tenemos. Aleluya y amén.


ORACIÓN: Señor, no puedo comprender tu paciencia y amor. Gracias. Amén.


Para reflexionar:

* ¿Cómo reaccionas cuando estás decepcionado de alguien?

* ¿De qué formas encuentras esperanza y consuelo en Jesús cuando necesitas perdón?


Dra. Kari Vo


© Copyright 2021 Cristo Para Todas Las Naciones


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