Las cosas importantes

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Antes, ustedes no eran un pueblo; ¡pero ahora son el pueblo de Dios!; antes no habían sido compadecidos, pero ahora ya han sido compadecidos. 1 Pedro 2: 9-10


La pregunta: “¿Quién soy?”, ha sido debatida por filósofos y teólogos a lo largo de los siglos y sigue preguntándose todavía hoy, ya que todos queremos comprender el significado de la vida. ¿Quiénes somos frente al universo, tan vasto y aparentemente sin fin? ¿Quiénes somos en un mundo donde abismos insalvables separan a los pobres de los ricos?



A veces, esta pregunta de identidad se desarrolla en un cambio de trabajo: podemos cambiar nuestras ocupaciones y buscar algo más satisfactorio. A veces nos convierte en arqueólogos de linaje, explorando hasta donde podemos nuestras raíces ancestrales. ¿De dónde vine? ¿Cuál es mi origen? Estas son preguntas centrales compartidas por todos los humanos.


La pregunta de quién somos es importante para cada uno de nosotros. ¿Cuál crees que es el significado de tu vida? ¿Hay algún propósito general para ti? ¿Miras a alguien o algo más allá de lo que puedes ver, o debes averiguarlo solo por tu cuenta?


En el texto para hoy, Pedro nos dice que los seguidores de Cristo son un grupo selecto de personas cuya identidad les es dada por Dios. El apóstol lo resume así: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. También tienen una directiva: una responsabilidad de compartir. Sabiendo esto por fe, el pueblo de Dios proclama Sus excelencias para que otros también puedan experimentar Su luz maravillosa.


¡Con cuánta urgencia la comunidad de Cristo necesita involucrarse con quienes están buscando! Las preguntas planteadas anteriormente las hacen personas de todas partes: vecinos y amigos, compañeros de trabajo y familiares. Muchos de ellos se preguntan si hay algo absoluto en este universo, si algo los espera más allá de la tumba.


Y las personas elegidas de Dios tienen buenas noticias para compartir con ellos. Jesús, el Hijo de Dios y nuestro Salvador, vino a la tierra para responder las preguntas más profundas del hombre. Su triunfo sobre el pecado, la muerte y el diablo se completó con su resurrección. Hoy, Jesús invita a todos a su comunidad de fe, para que todas las personas puedan ser parte del pueblo de Dios, receptores de su misericordia y la vida eterna.


ORACIÓN: Padre celestial, bendice las palabras que usamos para compartir el Evangelio como una comunidad de creyentes. En nombre de Jesús. Amén.

Cada semana recibe Alimento para el Alma, en tu buzón.

SUSCRÍBETE AQUÍ

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones / Autor: Esta devoción diaria fue escrita por un escritor contribuyente para Lutheran Hour Ministries.

Cristo para Todas Las Naciones   /  Ciudad de Panamá  . Tel: (507) 260-3464  .  cptlnpanama@gmail.com    
Un ministerio de La Hora Luterana   /   2019  Todos los Derechos Reservados 
  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • Blog
  • Vimeo
  • YouTube
  • Issuu
  • SoundCloud