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La deuda del amor



No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amarse unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley ... El amor no hace daño a nadie. De modo que el amor es el cumplimiento de la ley. Hagan todo esto, conscientes del tiempo en que vivimos y de que ya es hora de que despertemos del sueño. Porque nuestra salvación está más cerca de nosotros ahora que cuando creímos. La noche ha avanzado, y se acerca el día. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas, y revistámonos de las armas de la luz. Vivamos con honestidad, como a la luz del día, y no andemos en glotonerías ni en borracheras, ni en lujurias y lascivias, ni en contiendas y envidias. Más bien, revistámonos del Señor Jesucristo, y no busquemos satisfacer los deseos de la carne

(Romanos 13:8-14).


A nadie le gusta tener deudas. Nosotros tratamos de enseñarles a nuestros hijos que las deudas son una trampa que nos puede llevar a la quiebra. Cuando sumamos los intereses, terminamos pagando más del doble de la cantidad que pedimos prestada.


Este pasaje no nos está aconsejando evitar los préstamos por completo (aunque no es una mala idea), sino que nos aconseja honrar nuestras obligaciones financieras. Sin embargo, el meollo de este pasaje está en una deuda más importante que debemos tener en cuenta: la de amarnos unos a otros. Aquí se nos llama a recordar constantemente nuestro llamado a vivir en amor. Y es que el amor es la clave para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.


¡Ya es hora de que despertemos del sueño! La venida de Cristo está cada vez más cerca, por lo que debemos vivir recordando que es inminente. Esto significa despojarnos de nuestras obras de la oscuridad y revestirnos de las armas de la luz, viviendo nuestro bautismo y llevando el mensaje y el amor de Cristo en nuestras acciones y actitudes.


Este es el único tipo de deuda que me gusta: responder al amor que nos dio Dios haciendo lo mismo. Y lo más hermoso de todo es que Dios nos considera justos no por nuestra habilidad para amar, sino únicamente gracias a Cristo, quien es el cumplimiento de la ley. Así que no amamos para obtener salvación sino en respuesta a ella.


Dios, ayúdanos a vivir con la única deuda de amarnos unos a otros, porque nuestra salvación está cerca. La noche ha avanzado, y se acerca el día de tu segunda venida. Por tanto, ayúdanos a vivir con honestidad y revestirnos cada día del Señor Jesucristo. Amén.


Para reflexionar:


* ¿De qué formas equilibras el manejo de tus finanzas con la deuda de amar a tus semejantes?


* ¿Qué significa para tu vida despertar del sueño espiritual y estar alerta ante la inminente venida de Cristo?


Diaconisa Noemí Guerra


 

© Copyright 2023 Cristo Para Todas Las Naciones

 

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