Envejeciendo con Dios

¿Quién de ustedes, por mucho que lo intente, puede añadir medio metro a su estatura? Lucas 12:25



Invitada a hablar sobre la vejez, una señora de 85 años de edad, dijo: “La vejez es una etapa de debilitamiento del organismo. Es tiempo de pensar más y actuar menos, porque el cuerpo ya no reacciona como antes. Es un tiempo en que sentimos más nuestra fragilidad y vemos más claramente cuánto dependemos de Dios”.


Durante la juventud pocos se acuerdan de Dios, sin tener a Jesús como su Salvador. Esa misma señora, de 85 años de edad, también dijo: “Ser anciano es tener más tiempo para agradecer a Dios por todas las bendiciones derramadas, y por aquéllas que aún derrama sobre nosotros. Es tiempo de orar por los hijos, nietos y bisnietos. Y es tener más tiempo para orar y leer la Biblia. ¡Esto me da mucha paz!” Es muy reconfortante saber que contamos con Dios, quien nos brinda sus cuidados y paz, especialmente a quienes ya estamos más entrados en años.


ORACIÓN: Amado Dios, gracias por todos los ancianos que tenemos a nuestro alrededor. Bendícelos y permite que puedan confiar en Jesús como su Salvador. Amén.

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