El Señor es mi porción



Que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡Grande es Tu fidelidad! «El Señor es mi porción», dice mi alma, «Por tanto en Él espero». Bueno es el Señor para los que en Él esperan, para el alma que lo busca. Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor. Bueno es para el hombre llevar el yugo en su juventud. Que se siente solo y en silencio ya que Él se lo ha impuesto. Que ponga su boca en el polvo, quizá haya esperanza; que dé la mejilla al que lo hiere; que se sacie de oprobios. Porque el Señor no rechaza para siempre, antes bien, si aflige, también se compadecerá según su gran misericordia. Porque Él no castiga por gusto ni aflige a los hijos de los hombres. Lamentaciones 3: 22-33 (NBLA)



¿Qué significa que el Señor es mi porción? Hoy en día tendemos a usar la palabra "porción" para describir una parte de algo, por ejemplo, una ración de sopa o espagueti. Pero Jeremías está usando esa palabra en un sentido diferente. "El Señor es mi herencia", se podría decir. "El Señor es la porción de tierra que recibí de mis antepasados, que nos fue dada por decisión de Dios en los días de Moisés". Los libros de Números y Deuteronomio se refieren a la tierra heredada de esta manera, y dejan en claro que ciertas personas, como los sacerdotes de Dios, no tenían derecho a la tierra. En cambio, obtuvieron al Señor como su porción.


Pensemos en esto. Si tienes una porción de tierra como herencia, ¿Qué significa eso? Significa que tú y la tierra tienen una conexión, que te quedarás con ella, la trabajarás y la cosecharás, que esperas obtener lo que necesitas para vivir de tu tierra. También significa que todo eso llevará tiempo. Nadie planta y cosecha en un solo día. La tierra y las personas que viven en ella tienen una relación a largo plazo, una que es rica y fructífera, pero que también requiere mucha espera.


Así es también con nosotros y Dios. Dios es nuestra porción. Pero no en cuanto a trabajo. No hay nada que podamos hacer para alterar o cambiar a Dios; Él no está sujeto a nuestros caprichos. Pero la parte de esperar pacientemente, de recibir lo que necesitamos para vivir en el momento correcto y apropiado, sí, así es el Señor con nosotros. Él nos cuida. Nos da el fruto de su paciencia, perdón, misericordia y amor. Es posible que tengamos que esperar su salvación, pero llegará en el momento apropiado. Jeremías lo sabía. Y lo sabemos, porque vivimos en los días en que Jesús ya vino, cuando se cumplieron las mayoría de las promesas de Dios.


Así que incluso hoy, el Señor es nuestra herencia. Jesús nos pertenece y nosotros le pertenecemos a él. ¡Qué maravilloso! ¿Qué mejor vida podríamos tener? Incluso cuando sufrimos, sabemos que Él está con nosotros sosteniéndonos, fortaleciéndonos y consolándonos, llamándonos para que nos acerquemos a Él en busca de ayuda y esperanza. Él es nuestra porción y nosotros somos suyos, la porción que Él reclamó a través de su propio sufrimiento, muerte y resurrección.


ORACIÓN: Gracias, Señor, porque somos tu porción y tú eres la nuestra. No nos separemos nunca de ti. Amén.


Para reflexionar:


* ¿Has heredado algo, grande o pequeño? ¿Qué es?

* ¿Qué significa para ti que Jesús es tu herencia?


Dra. Kari Vo


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