El poder de las referencias



Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.» Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, pero con la boca se confiesa para alcanzar la salvación. Pues la Escritura dice: «Todo aquel que cree en él, no será defraudado.» Porque no hay diferencia entre el que es judío y el que no lo es, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan, porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: «¡Cuán hermosa es la llegada de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!» Pero no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?» Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios. Romanos 10:9-17

¿Alguna vez has hecho algo basándote en la referencia de alguien? Recibimos más referencias de las que pensamos: buenos lugares para comer, el mecánico que hace un buen trabajo a un precio justo, la última serie que no se puede perder en la televisión, etc. La palabra de un amigo para influir nuestro pensamiento y decisiones tiene una gran fuerza.

En el mundo antiguo, el poder de la palabra también era asombroso. El intercambio de información e ideas de boca en boca tenía lugar repetidamente antes de que cualquier cosa se escribiera en un papiro. La voz era el instrumento portador del mensaje que informaba a otros sobre el mejor precio de las aceitunas, la última decisión del gobernador romano local o quién era Jesús.

Hoy no es diferente, ¿verdad? Claro, podemos expresar nuestros pensamientos electrónicamente de muchas maneras, pero no hay nada como tener una buena conversación a la antigua, de corazón a corazón. Tener conversaciones cara a cara puede ser algo limitado en estos días en que vivimos con distanciamiento social, pero como dice el apóstol Pablo: "¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?" Con nuestra boca, confesamos a Jesús como Señor y Salvador, y con la boca también lo proclamamos al mundo.

Que nuestras palabras refieran a otros a Jesús, quien murió y resucitó para que podamos vivir para siempre.

ORACIÓN: Padre celestial, permite que la verdad de tu Palabra esté en nuestros corazones y labios, y recuérdanos de compartir libremente y con frecuencia tus Buenas Nuevas con quienes nos rodean. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

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Para reflexionar:

1. ¿Cuál es la mejor referencia que has recibido? ¿Por qué?

2. ¿Tratas de referir a otros a Jesús y las Buenas Nuevas del amor de Dios?

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