Del mal al bien
- Cristo para Todas Las Naciones
- 17 jul
- 2 min de lectura

«Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien
de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que sean hechos
conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó;
y a los que justificó, también los glorificó.»
Romanos 8:28-30 (RVC)
Solemos decir que Dios transforma el mal en bien. Sin embargo, no nos paramos a observar cómo esto ocurre de forma maravillosa en la historia de la humanidad. Por ejemplo, vemos que fueron los hijos del homicida Caín quienes crearon la música, las ciudades y la metalurgia. A pesar de tener su origen entre los hijos de alguien que se rebeló contra Dios, todos estos inventos se siguen utilizando hoy en día para bendecir a la humanidad. Pero aún más impresionante es ver que la historia de la humanidad alcanzará su plenitud en una CIUDAD, la nueva Jerusalén. Sí, el propio Dios transforma un invento de un descendiente de Caín en algo bueno para quienes habiten la ciudad eterna. Dios es capaz de transformar el mal en bien también en tu vida. Él es capaz de darte vida a través del sufrimiento de su Hijo. Este es el mayor y más importante ejemplo de que «todas las cosas cooperan para el bien de aquellos que aman a Dios» (Romanos 8:28).
Mensajes de Esperanza producidos por Hora Luterana y traducidos al español por Cristo Para Todas Las Naciones





Comentarios