Amor constante ante los temblores de la vida

Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva! Lamentaciones 2:22-23



Muchas personas viven en silencio, desesperadas, infelices con sus vidas, con ocasionales períodos de depresión, temerosas del futuro y, sin embargo, seguras de que tiene que haber más en la vida de lo que están experimentando. Los cristianos también podemos sufrir de depresión, y ello no indica automáticamente la pérdida de la fe. Sin embargo, algunos piensan que la fe debe resolver todos nuestros problemas por lo que, el admitir estar abatido, temeroso o con problemas, sería mostrar una gran debilidad o falta de fe. Pero no es así. En las Escrituras vemos a personas poderosas luchar contra la depresión y la desesperación. En 1 Reyes 19 se nos narra cuando el profeta Elías quería dejarse morir a causa de la soledad y la consternación con su ministerio. Los escritores de los Salmos 6, 38, 88, 102 estaban terriblemente abatidos y planteaban sus cuestionamientos a Dios. Y hasta el apóstol Pablo admite sus debilidades y angustias en 2 Corintios 11. Somos santos por medio de Jesucristo, pero también somos pecadores viviendo en un mundo pecaminoso. El camino para salir de la depresión y la duda se abre para nosotros solo cuando admitimos nuestra debilidad y desesperación, como lo hicieron los escritores bíblicos. Nunca venceremos las depresiones de la vida negando que las tengamos. Recuerda al Dios que tienes y las hermosas promesas que te hace. Toda la Biblia anuncia el hecho de que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Dios vino a este mundo dañado con el solo propósito de restaurar personas rotas y abatidas. Cristo murió por nuestros pecados y resucitó de la muerte para nuestro beneficio futuro en el cielo. También lo hizo para que tengamos esperanza ahora, en este mundo. Considera pasajes como 1 Pedro 1:3-5 que hablan de la esperanza viva que Dios tiene para tu futuro y el mío en unión con Cristo. Si Dios tiene tanta confianza en nosotros, ¿no podemos seguir adelante con fe, sin importar cuán desesperada parezca la vida en este momento? Fue este recuerdo del amor y las grandes obras de Dios lo que ayudó a David en sus peores momentos (ver Salmo 13:5-6; 25:15-21). Meditar y descansar en las promesas de Dios en Cristo puede ser otro paso para salir de la depresión y la angustia. También recuerda que no tienes que lidiar solo con tus problemas. Jesús promete: "Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar" (Mateo 11:28), y Él es fiel a sus promesas. Esta es nuestra mayor esperanza: confiar nuestra vida a Aquel que dio la suya por nosotros, para que podamos vivir en la victoria sobre este mundo. Jeremías (otra figura bíblica que soportó grandes dificultades) nos recuerda que Dios está cerca, especialmente en tiempos de problemas: "Invoqué, Señor, tu nombre... el día que te invoqué, viniste a mí y me dijiste: «No tengas miedo.»!" (Lamentaciones 3:55a, 57). ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos cuando las preocupaciones nos hagan dudar de nuestra fe. En el nombre de Jesús. Amén. The Lutheran Layman, febrero de 1978, Rev. Jim Barton


Para reflexionar:

  1. ¿Por qué podemos decir que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana?

  2. ¿Alguna vez has ayudado a alguien que estaba muy deprimido a resolver sus problemas?

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