Tomando buenas decisiones

Planificar, resolver problemas, mejorar la eficiencia, reducir los errores; todo esto depende de que usted sea capaz de tomar e implementar decisiones correctas. Tomar decisiones correctas es algo complejo; abarca una amplia gama de capacidades y dones. Entre éstas se incluyen la búsqueda de datos, el pensamiento lógico, la creatividad, la capacidad analítica, la sensibilidad hacia los demás, el ser positivo, y el abrirse a la sabiduría de Dios.



MODELOS DE TOMA DE DECISIONES

Por pequeña y poco importante que parezca cada simple decisión, cuando se van sumando construyen un modelo. A su vez el modelo crea un ciclo y ese ciclo dibuja un modelo más grande que define para cada uno de nosotros, nos demos cuenta de ello o no, una manera de vivir.


Comprender estos modelos le ayudará a determinar qué tipo de decisiones cotidianas ha tomado hasta ahora y cuáles querrá tomar en el futuro. Es importante saber con qué modelo se identifica en este momento y en cuál le gustaría encontrarse, para poder decidir algo al respecto. De esta manera podrá elegir por su cuenta qué modelo le gustaría crear y seguir en su vida.


1- Modelo de Decisiones que Debilitan

Las personas que toman decisiones que las debilitan tienden a quejarse en vez de sacar el mejor partido de una situación difícil. Ven los riesgos y no las oportunidades. Tienen el hábito de pensar primero en lo peor y después en lo mejor. Claro que no toda la gente del modelo de decisiones que debilitan vive en la desesperanza. La infelicidad tiene grados y algunos les van mejor que otros. Pero, en su mayoría, es gente que se destruye en lugar de construirse.


2- Modelo de Decisiones que Mantienen

Este es el modelo más numeroso. Se trata de personas que toman decisiones que las mantienen en permanente situación de empate, sin llevarlas a ningún lado. La gente de este modelo procura tomar decisiones que no creen conmoción o afecten las normas. Sobreviven y se las arreglan, se limitan a existir. Hacen lo que se “supone” deben hacer y no logran más que una fracción de lo que la vida les ofrece. La pregunta es, ¿cuantas personas de este modelo tomarían decisiones diferentes si supieran que pueden utilizar mucho mejor el potencial que Dios les ha dado, con sólo quitarse el hábito de tomar decisiones que las mantienen?


3- Modelo de Decisiones que Fortalecen

Las decisiones que toma la gente que pertenece a este modelo, incluso las más insignificantes, la ayudan a avanzar, a mejorar a cada instante y en cada día y a prepararse para el éxito. En este modelo están quienes “piensan positivamente”. Son personas que ven los verdaderos éxitos y reconocen en las pequeñas decisiones cotidianas lo que eventualmente los lleva a triunfar en la vida. Este es el tipo de persona que vive las enseñanzas del Apóstol Pablo. Enseñanzas que dejó expresas en la Biblia: “Alégrense siempre en el Señor. Repito ¡alégrense! He aprendido a contentarme con lo que tengo. Se lo que es vivir en la pobreza y también lo que es vivir en abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacerle frente pues Cristo es quien me sostiene” (Filipenses 4:4,11-13).


¡Las decisiones crean un modelo de vida! Una pequeña decisión lleva a otra. Cada una de ellas ofrece la oportunidad de tomar la cuestión en forma productiva o perjudicial. Una decisión acertada prepara para tomar otra decisión acertada. A su debido tiempo, estas decisiones se unen para formar un modelo. Cuanto más a menudo se tomen decisiones favorables, más firme será la tendencia a tomarlas. Así se desarrolla el modelo de toma de decisiones que fortalecen; y al que toda persona puede acceder.



ESTABLECIENDO UN RUMBO ADECUADO

Siempre se puede elegir qué actitud tener frente al pasado, presente y futuro. En primer lugar, quienes somos en el presente es, en gran medida, el resultado de las decisiones que tomamos en el pasado. Nuestro carácter, valores, prioridades e intereses son consecuencia de nuestras decisiones. En segundo lugar, nuestro futuro puede moldearse a través de las decisiones que tomemos de aquí en adelante. Como se puede notar, las decisiones que tomamos determinan la clase de persona que somos y seremos. Las decisiones, entonces, nos moldean.


1- ESPERE. Si debe tomar una decisión y reconoce que está molesto/a, grábese esta palabra en la mente “esperar”. No haga nada por el momento. La palabra de Dios dice: “todos ustedes deben estar listos para escuchar; en cambio deben ser lentos para hablar y enojarse” (Santiago 1:19). Espere hasta que sus emociones estén bajo control. No actúe de manera impulsiva porque luego va a lamentarlo.


2- COMPARE lo que desea hacer con la Palabra de Dios. Él nos ha creado, nos ama y quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Dijo el salmista: “Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” (Salmo 119:105). La Biblia es el manual para vivir una vida fructífera, efectiva, y llena de felicidad. Por eso, espere, y luego corrobore con La Biblia lo que quiera hacer.


3- Busque SABIDURIA en la Palabra de Dios y en consejeros sabios. La Biblia enseña:” Cuando no hay consulta, los planes fracasan; el éxito depende de los muchos consejeros” (Proverbios 15-22) “pues la guerra se hace con buenos planes y la victoria depende de los muchos consejeros” (Proverbios 24:6).


4- EVALÚE. Deténgase y piense en las diferentes decisiones que puede tomar. Considere sus efectos y consecuencias en el tiempo. Busque perspectiva: “En dos o tres años, ¿cuáles serán las consecuencias de esta decisión, para mi o para los que me rodean?”

Las decisiones que tome hoy, mañana y todos los días crearán una imagen de lo que usted es, de lo que quiere y de lo que va a hacer con la vida que quiere vivir. Esto confiere una gran responsabilidad.


“El camino de la vida” comienza y termina con Dios a nuestro lado. Nacemos gracias a Dios y morimos cuando Él lo dispone. Camine tomado de la mano de Jesucristo. Él quiere estar con usted en cada paso que dé.


Como hemos visto, el arte de tomar decisiones correctas es complejo. Pero es vital poder tomar decisiones correctas, porque el bienestar, incluso la supervivencia, de una vida o una familia, depende casi enteramente de la calidad del proceso de la toma de decisiones.

Las decisiones que tomamos son el medio por el cual hacemos avanzar nuestra vida y alcanzamos nuestras metas. Si aprendemos a tomar decisiones correctas, y entendemos el papel que juegan en nuestra vida habremos descifrado la mayor parte de los fundamentos del desarrollo personal.


Dios lo ama incondicionalmente y quiere lo mejor para usted. Él envió a su Hijo Jesucristo para cuidarlo en los momentos de peligro; orientarlo en los trayectos oscuros; alentarlo cuando se canse; perdonarlo si se equivoca; y ayudarlo a retomar el camino correcto cuando se extravíe. ¡Camine tomado de la mano de Jesús! Él quiere estar con usted en cada paso que dé, en cada decisión que tome. Dele a Jesucristo la oportunidad de ser su guía para vivir una vida notable tomando decisiones correctas.


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Extracto del folleto Cómo tomar buenas decisiones, de Cristo Para Todas Las Naciones (subsidiaria de LHM, en Panamá), impreso en 2003.

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