Más bello y mejor que un diamante

«La palabra del Señor vino a Zacarías, y le dijo: «Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Juzguen ciñéndose a la verdad, y sea cada uno de ustedes misericordioso y compasivo con su hermano; no opriman a las viudas ni a los huérfanos, ni a los extranjeros ni a los pobres; y nunca abriguen malos pensamientos en contra de sus hermanos».
Zacarías 7:8-12
Por su brillo y belleza, el diamante es caro y codiciado. Sin embargo, Dios recurre a otra característica del diamante para describir a las personas que dejan de escuchar y de hacer su voluntad: «Han endurecido sus corazones como el diamante…» (Zacarias 7: 12a). Un corazón duro como el diamante acaba causando daño a toda la sociedad. Con su poder y su amor, Jesús puede quebrantar nuestro corazón y traernos paz, vida y justicia. No te dejes engañar por el brillo de una vida alejada de Dios: en Cristo hay belleza eterna y verdadera.
Mensajes de Esperanza producidos por Hora Luterana y traducidos al español por Cristo Para Todas Las Naciones





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