¿Qué hacer ante la soledad emocional?



Los seres humanos somos, por naturaleza, seres sociales. Nacemos en un entorno donde estamos acompañados por nuestra madre, en cuyo vientre hemos sido gestados por nueve meses. Al momento del nacimiento nos reciben las personas que ayudan en la labor de parto y al llegar a casa nos esperan otros miembros de la familia. Ante este panorama, podemos ver, que estamos diseñados para estar en compañía de otros y nos vinculamos de manera especial con aquellos con quienes desarrollamos vínculos de apego, de quienes sentimos afecto, seguridad y protección.


Según, Bowlby (1982), citado en Yarnoz Yaben (2008), cuando las personas no tienen relaciones de apego significativas que le producen seguridad surge una sensación de vacío y el deseo de tener alguien especial con quien compartir la vida; a esto se la ha llamado soledad emocional.


La soledad emocional puede generarse ya sea que esté solo o acompañado, pues está relacionada a estados internos vinculados a sentimientos de incomprensión, inseguridad o miedo al abandono. Este es el caso de quienes, estando rodeados de otras personas, teniendo una red de relaciones familiares y sociales, siguen sintiendo soledad. Por el contrario, cuando la soledad es de tipo social, en la que hay falta de amistades fuertes y duraderas o ausencia de pertenencia a una comunidad se produce una sensación de marginalidad y aburrimiento. (Lunt (1991) citado en Bail (2014)


Sabemos de personas que deciden vivir su vida solos y aprenden a sentirse a gusto consigo mismo, disfrutan su propio espacio personal y a la vez mantienen sus relaciones interpersonales con amigos, familias o compañeros de trabajo. Mientras que hay otros individuos que por circunstancias de la vida (separación o muerte de la pareja, hijos que se han mudado del hogar de los padres, etc.) se han quedado solos y confrontan sentimientos de tristeza, desgano, estados de ansiedad o depresión.


Si estás sintiendo soledad emocional, social o vacío espiritual, quiero decirte que no estás solo, Dios que sabe como te sientes, te ofrece su apoyo y compañía. En el libro de Isaías 41:10 su Palabra dice: “Así que no temas, porque yo estoy contigo, no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”.


Haz tuya esta palabra y mantenla presente, al igual que las siguientes recomendaciones que puedes seguir para afrontar este sentimiento de soledad y que presentamos a continuación:


1. Haz una lista de todas aquellas cosas que te gusta hacer o que quisieras haber hecho y no has podido. Elige una de ellas y procura hacerla en la próxima semana y así continuarás haciendo las que queden en la lista, hasta que las hayas completado. Al final, elige mantener las que más te hayan gustado.


2. Anótate para participar en cursos, talleres, enseñanzas sobre temas que te interesan o involúcrate en actividades que te apasionen.


3. Existen diferentes organizaciones que realizan labores de voluntariado para apoyar diferentes causas, en las cuales podrías participar de manera virtual o presencial.


4. Expresa tus emociones, habla con una persona de confianza, familiar, amigo o guía espiritual. Si sientes que el sentimiento de soledad emocional está afectando otras áreas de tu vida o te tiene sumido en una profunda tristeza que no puedes manejar busca ayuda con un especialista de salud mental.


Si te han gustado estas sugerencias, te gustaría participar de las actividades que realiza nuestra organización, ser escuchado por un consejero espiritual o deseas más información, puedes escribirnos a: cptlnpanama@gmail.com Estaremos muy contentos de recibir noticias tuyas.



Autora: Mgtr. Itza Romero, Psicóloga Clínica


Referencias Bibliográficas (Infografías):


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