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No te estás volviendo loco

Jesús entró en una casa, y de nuevo se juntó tanta gente, que ni siquiera podían comer él y sus discípulos. Cuando sus familiares lo supieron, fueron para llevárselo, porque pensaban que estaba fuera de sí. Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «A éste lo domina Beelzebú. Y expulsa a los demonios por el poder del príncipe de los demonios» ... Jesús les respondió: «¿Y quién es mi madre, y mis hermanos?» Miró entonces a los que estaban sentados a su alrededor, y dijo: «Mi madre y mis hermanos están aquí. Porque todo el que hace la voluntad de Dios es mi hermano, y mi hermana, y mi madre»

(Marcos 3:20-22, 33-35)


Imagina la escena: Jesús entrando en una casa, rodeado de tanta gente que ni siquiera puede comer con sus discípulos. Algunos piensan que se está volviendo loco. Pero ¿qué está pasando realmente? La gente no entiende a Jesús porque "El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios" (1 Corintios 1:18).


Si esta sociedad nos acusa de locos o de servirle al diablo, de ser los malos de la película por llevar vidas diferentes, podemos descansar sabiendo que lo mismo hicieron con Jesús.


Jesús nos da la verdadera familia, una que hace la voluntad de Dios. Y esos somos nosotros, los que creemos en Él y seguimos su camino por el poder de su Espíritu.


Dios nos prometió un Salvador, un Redentor que vendría a vencer al diablo. Jesús es ese Salvador. Él ha derrotado al diablo y nos ha liberado de la esclavitud del pecado y la muerte.


Cada día, el Evangelio nos llama a la presencia de Dios, no para ser castigados, sino para ser transformados. Aunque enfrentemos sufrimientos y pruebas en este mundo caído, recordemos que tenemos una esperanza eterna en Cristo, un peso de gloria que aguarda por nosotros.


Padre nuestro, gracias por haber derrotado al diablo y liberarnos de la esclavitud del pecado y la muerte. Ayúdanos para que, en medio de las pruebas, encontremos fortaleza y esperanza en tu obra redentora. Amén.


Para reflexionar:


* ¿Qué significa para ti ser parte de la familia de Cristo?


* ¿Cómo puedes mantener viva tu esperanza en Cristo, incluso cuando te sientes abrumado por las pruebas y tribulaciones de este mundo caído?


Diaconisa Noemí Guerra

 

© Copyright 2024 Cristo Para Todas Las Naciones



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