Llévaselo a Dios en oración



Dedíquense a la oración, y sean constantes en sus acciones de gracias. Colosenses 4:2


¡Qué poder hay en saber que podemos presentarnos ante Dios y compartir nuestras preocupaciones más profundas con Él! Así de grande es el Dios que tenemos y su amor por nosotros. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la comunicación con Dios era fundamental para la relación que Él compartía con su pueblo.


En una palabra, la oración es comunicación. Es ir ante Dios y hablarle con sinceridad, atención y respeto. Nuestras oraciones dan a conocer nuestras peticiones a Dios (ver Filipenses 4: 6). Nuestras oraciones deben hacerse sin cesar (ver 1 Tesalonicenses 5: 16-18). Nuestras oraciones deben ser ofrecidas a Dios en tiempos de acción de gracias y angustia, en la enfermedad y en la salud y, sobre todo, en la fe.


Sabemos que a través de la fe en el sacrificio, muerte y resurrección de Jesús, tenemos la salvación de nuestros pecados. Y por esta redención somos transformados en hijos de Dios. Como hijos de Dios, podemos invocar a nuestro Padre en cualquier momento, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia.


Orar, entonces, es hablar con Dios como se habla con un amigo. Seguramente tienes necesidades, miedos y alegrías. A través de una simple oración, agradece a Dios por el gozo de vivir que te está dando. Agradécele por tu buena salud, por tus seres queridos y por su provisión. Hazle saber a Dios tus miedos y todo lo que te hiere y te rompe el corazón. Derrama tus lágrimas ante Dios y Él te consolará. Él te bendecirá y te dará paz incluso en tiempos de angustia.


No olvides que Jesús nos recuerda, al igual que lo hizo con sus primeros discípulos, "La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo" (Juan 14:27).


ORACIÓN: Padre Celestial, te agradecemos porque a través de la oración podemos darte a conocer todas nuestras preocupaciones. Recuérdanos que estás cerca y escuchas nuestras oraciones cuando y donde sea que las ofrezcamos. En el nombre de Jesús oramos. Amén.


Para reflexionar:


* ¿Crees que Dios escucha cada una de nuestras peticiones de oración, sin importar cuán insignificantes sean?

* ¿Cuándo oras más, en los tiempos buenos o cuando tienes dificultades?


LHM-Camerún


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