Depender de Jesús



Si hicieras una evaluación profunda, llegarías a la conclusión de que ¿tu vida depende de quién? De tu familia, de tus amigos, de ti mismo, de tu dinero, de tu empleo, del gobierno. Observa el consejo del salmista cuando nos dice: “Es mejor confiar en el Señor que depender de personas importantes”. O sea, si nuestra confianza no está en Dios, corremos el riesgo de ver todo lo que construimos derrumbarse. Jesús vino al mundo como nuestro Salvador, exactamente para que todo en nuestro alrededor dependiera únicamente de Él. Con Cristo siendo nuestro fundamento, comprenderemos que todo depende de Él y así confiaremos que ninguna crisis familiar, económica o personal, podrá derrumbarnos. Estaremos seguros en la compañía de Jesús.


Oremos: Amado Padre Celestial, pido perdón por las veces que vivo, como si todo dependiera de mí. Ayúdame, fortalece mi fe en ti, para que yo pueda confiar plenamente en tu consuelo, protección y perdón. Por Jesucristo, amén.


Lectura: Salmos 118:9






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